TEN-BEL Plan Parcial Costa del Silencio

Javier Díaz-Llanos La Roche, Luís Cabrera Sánchez del Real, Vicente Saavedra Martínez

1963 - 1984

Arona, Santa Cruz de Tenerife, España

Imágenes:

Denominación actual:

Autoria: Javier Díaz-Llanos La Roche Luís Cabrera Sánchez del Real Vicente Saavedra Martínez

Fechas 1963 1984

Colaboradores y detalle autoría:

Localización: Canarias España

Dirección: Urbanización Ten-Bel, Costa del Silencio, Las Galletas - , Arona (Santa Cruz de Tenerife) España

Memoria

A partir de la década de 1970, el desarrollo del sector turístico de las Islas Ca¬narias traspasó los límites de su inicial localización en los centros turísticos tradicionales, vin¬culados a los núcleos urbanos del Puerto de la Cruz y Las Palmas de Gran Canaria para dar lugar, a partir de la década de 1970, a un proceso intensivo de colonización y transformación de los paisajes vírgenes del litoral del sur de las islas del archipiélago, mediante asentamientos exclusivamente destinados al turismo de masas.

En este contexto, Ten-Bel fue el primer conjunto turístico desarrollado en el Sur de Tenerife. Ocupaba parte del área ordenada por el Plan Parcial del Conjunto Turístico Costa del Silen-cio de 1963, proyectado por Javier Díaz-Llanos y Vicente Saavedra junto al arquitecto Luis Cabrera Sánchez Real. El terreno estaba constituido por una plataforma sensiblemente hori-zontal, no transformada por la agricultura, con una superficie en estado natural caracterizada por vegetación endémica, zonas cubiertas por coladas de lava y un borde acantilado. 

Ante esta situación, mantener y potenciar las cualidades paisajísticas únicas del lugar a transformar sería uno de los principales objetivos de la intervención. Pero para hacer que el terreno virgen dominase sobre la edificación no bastaba con limitar la densidad y la altura. Era necesario, además, agrupar las edificaciones en conjuntos concentrados y suficientemente dis¬tanciados, que consiguieran recintos intensamente urbanizados, en contraste con el espacio libre conservado en su estado natural. 

Las agrupaciones compuestas por apartamentos serán el elemento fundamental de la orde-nación. Estas unidades autosuficientes, que no superarán las dos plantas de altura, supo¬nen una oferta alternativa a las instalaciones hoteleras tradicionales. Para estas últimas se reservan intervenciones puntuales, de cuatro plantas de altura, localizadas en puntos singu-lares del litoral. 

La vía de acceso a la urbanización forma un gran anillo que vuelve a encontrarse consigo mismo. De él cuelgan pequeñas ramificaciones en forma de T que conectan con los establecimientos hoteleros y las distintas agrupaciones de apartamentos. Sobre este esquema de circulación ro¬dada, se superpone una red independiente de sendas peatonales que potencia el protago¬nismo del sistema de espacios libres públicos ajardinados. Este sistema entrelaza todas las agrupaciones con el parque lineal interior que sigue el curso del barranquillo y con el paseo-mirador que bordea la costa acantilada hasta el área de piscina-balneario. Las vías rodadas, de siete metros de ancho, se adaptan con precisión a la topografía del terreno, con el fin de evitar movimientos de tierra que lo desfiguren. 

La ordenación mediante agrupaciones independientes permite un desarrollo escalonado que parecería acabado al final de cada etapa y que podría adaptarse al ritmo marcado por la, en aquel momento, incierta demanda de crecimiento futuro. Las ordenanzas del Plan Parcial Costa del Silencio de 1963 exigían, ademá,s características singulares y diferenciadas a cada agrupación, con el fin de reforzar su unidad interna y garantizar su autonomía. 

La urbanización turística Ten-Bel está configurada por la agrupación de villas y bungalows Bellavista, la agrupación de casas-patio Carabela, las agrupaciones de apartamentos Drago, Eureka, Frontera y Géminis, los aparthoteles Alborada y Maravilla, y el no realizado Hotel los Guanches. Complementa la propuesta un eje de equipamientos compuesto por la piscina de la Playa de la Ballena (balneario de uso público), el parque lineal con dotaciones deportivas y de ocio (restaurante), un centro comercial y el edificio administrativo de entrada al complejo (Edificio Puerta). El Plan Parcial de 1963 limitaba los equipamientos en el interior del comple-jo turístico, con el fin de favorecer el intercambio y potenciar el desarrollo del vecino pueblo de las Galletas que prestaría servicios complementarios a los turistas. 

A partir del apartamento más simple, el estudio, formado por estar-dormitorio, cocina, baño y terraza, yuxtapuestos de diferentes formas, se pasa a los tipos de uno y dos dormitorios por adición sucesiva de un módulo. La flexibilidad de este sistema modular agregativo permite una gran diversidad de soluciones a partir de un número reducido de unidades, haciendo a la vez posible la seriación de los elementos constructivos. 

Cada agrupación tiene una organización interna propia, que depende de los tipos básicos y la forma en que éstos se unen entre sí, dando lugar a configuraciones y espacios de relación de gran variedad y complejidad creciente. 

El perfil discontinuo y quebrado común a la mayoría de las agrupaciones, fruto de la agrega-ción irregular de los pequeños módulos que configuran los tipos, hace referencia a la arqui-tectura popular de esta parte de la isla y se convierte en una estrategia para reducir la escala aparente de las distintas intervenciones. 

Las primeras agrupaciones, que surgen del terreno como volúmenes prismáticos blancos, utilizan muros realizados con la misma piedra del lugar. Progresivamente se van incorporan-do elementos de hormigón visto. La repetición de estos elementos de hormigón condujo a su seriación, y de ahí a un proceso de prefabricación que cada vez incluía nuevos componentes. Los dos últimos proyectos de Ten-Bel, los apart-hoteles Maravilla y Alborada, se realizan ínte¬gramente en hormigón visto, con un nivel de prefabricación casi total. Para ello fue necesario desarrollar en paralelo una planta propia de elementos prefabricados de hormigón. 

La idea de montaje llega a la distribución interior de las distintas agrupaciones mediante la utilización sistemática de tabiques de cartón-yeso y mamparas de madera. En el sur de la isla había buenos carpinteros pero faltaban fontaneros; por esta razón, el tabique húmedo de se¬paración entre las cocinas y los baños, que es idéntico dentro de cada agrupación, llegaba a obra con las instalaciones de fontanería y desagüe previamente montadas en taller, listo para ensamblar. La carpintería también se producía en serie. 

En las distintas intervenciones de este complejo turístico se desarrollan sistemas constructi-vos adaptados al contexto local y se utiliza la prefabricación y el montaje como respuesta a la escasez de medios técnicos y materiales de una parte de la isla incomunicada y sin mano de obra especializada. 

Ten-Bel fue un caso atípico, debido a que una misma propiedad, Ten-Bel S.A., promovió, construyó y explotó todas las instalaciones del conjunto turístico, implicándose en todas las escalas y fases de su desarrollo. 

Esto le confirió una coherencia al conjunto, por encima de la suma de las distintas agrupacio-nes, dotando al complejo de una fuerte identidad espacial.

Por otro lado, en Ten-Bel todo el paisaje se ha integrado en la estructura del ocio aparecien-do como protagonista activo de la urbanización turística. 

Es el territorio, su topografía, la naturaleza de sus materiales, su vegetación, lo que da las pautas sobre la que se estructura su trazado, que se supedita a los valores previos del paisa¬je. 

Las Agrupaciones que estructuran el conjunto son unidades residenciales complejas, infraes-tructuras turísticas colectivas a escala del paisaje, que cobran sentido en el paisaje y por él.

Uso original: Uso residencialConjunto de viviendas

Reportaje fotográfico: