Josep Maria Soteras Mauri
Barcelona, 1907-1989
Josep Maria Soteras i Mauri nació en Barcelona en 1907, en el seno de una familia destacada por su compromiso con las profesiones liberales y la vida pública. Era hijo del arquitecto modernista Salvador Soteras i Taberner, autor de obras emblemáticas como el Círculo Ecuestre de Barcelona. Su hermana, Maria Soteras i Mauri, fue una figura pionera en el ámbito jurídico: se convirtió en la primera mujer licenciada en Derecho por la Universidad de Barcelona y en la primera abogada en ingresar en el Colegio de la Abogacía de la ciudad. A diferencia de Josep Maria, que mantuvo siempre una estrecha y fluida relación con las autoridades municipales del régimen franquista, Maria fue represaliada políticamente tras la Guerra Civil, lo que la llevó al exilio.
Josep Maria Soteras se licenció en 1930 en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, donde inició una carrera como arquitecto y urbanista. Su extensa actividad profesional la realizó tanto en solitario como también colaborando con otros arquitectos como Lorenzo García-Barbón o Francesc Mitjans.
Soteras desarrolló gran parte de su trayectoria profesional vinculado al urbanismo municipal. Fue arquitecto jefe de la Oficina de Urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona durante el mandato del alcalde Josep Maria de Porcioles en la década de 1950, y participó en la redacción del Plan Comarcal de 1953, que buscaba integrar la ciudad con los municipios del entorno y racionalizar el crecimiento urbano en un contexto de fuerte presión demográfica.
Entre sus primeras obras destaca el Monumento a los Caídos en el foso de Santa Elena (cementerio de Montjuïc, 1940), diseñado junto a Manuel Baldrich, Joaquim de Ros i de Ramis y Manuel de Solà-Morales, con la colaboración de los escultores Miquel y Llucià Oslé.
En el ámbito de la arquitectura industrial, entre 1940 y 1953, Josep Maria Soteras construyó, junto al ingeniero Ítalo Lauro, la gran fábrica Hispano-Olivetti —hoy desaparecida— en la plaza de las Glorias de Barcelona. El edificio, que ocupaba un solar de más de 10.000 metros cuadrados, destacaba por su modernidad, combinando el hormigón armado con una fachada acristalada de muro cortina de más de 100 metros de longitud. Durante décadas, su presencia se convirtió en un hito visual para quienes accedían a la ciudad de Barcelona por la Gran Vía desde el Besós. Más allá de ésta firmó otras industriales el conjunto industrial de Henkel Ibérica SA y la Fábrica lámparas Z.
Otras obras destacadas de su trayectoria incluyen el Palacio Municipal de Deportes de Barcelona, caracterizado por el uso de arcos parabólicos de hormigón visto; así como la que probablemente sea su intervención más significativa: el barrio de viviendas del Congreso Eucarístico —actual barrio del Congrés—, construido entre 1952 y 1961. El proyecto se desarrolló sobre una superficie de 16,5 ha y está compuesto por cerca de 2.772 viviendas organizadas en bloques de tres y cuatro plantas, siguiendo postulados urbanísticos del movimiento moderno como la ventilación cruzada, la orientación solar óptima y la disposición en manzanas abiertas con espacios verdes intermedios. El conjunto incluye una red de 315 locales comerciales además de equipamientos educativos, sociales y religiosos, como la parroquia de Sant Pius X, obra del mismo Soteras, que presenta una interesante estructura de bóveda nervada de hormigón.
Para la firma Hispano-Olivetti, junto a Enrico Pressutti, Ernesto Nathan Rogers y Lodovico Barbiano di Belgiojoso, proyectó un segundo edificio corporativo en el centro de la ciudad de Barcelona, con un muro cortina escalonado que ejerció cierta influencia en obras posteriores.
Además de su propia actividad proyectual y su intensa labor como urbanista, Soteras colaboró con arquitectos como Lorenzo García-Barbón y Francesc Mitjans i Miró. Con este último, destaca su participación en el diseño del Palau Blaugrana de Barcelona, cuya estructura de hormigón nervado guarda relación con otras obras de Soteras que incorporan soluciones estructurales similares, claramente influenciadas por el trabajo del ingeniero italiano Pier Luigi Nervi. Asimismo, colaboró en la construcción del Camp Nou entre 1954 y 1957, junto a Mitjans y García-Barbón.
Su labor como arquitecto municipal de Barcelona lo convirtió en una figura clave del urbanismo de posguerra. Falleció en Barcelona el 3 de noviembre de 1989. Su legado, extenso y diverso, abarca desde arquitectura pública, deportiva, industrial y cultural hasta proyectos de urbanismo que marcaron la transformación de la ciudad en la segunda mitad del siglo XX. Su nombre permanece vinculado al crecimiento moderno de Barcelona, especialmente a través de su participación en obras de gran escala como los planes parciales del sector final de la Diagonal, Santa Coloma, Zona Norte de la Diagonal y Les Corts entre otros.
Su legado documental se conserva en el Archivo Histórico del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya.
Biografía a cargo de Roger Subirà
Bibliografia
BONIFAZIO, Patrizia, SCRIVANO, Paolo, Olivetti Builds, Modern Architecture in Ivrea, Skira, milán, 2001, pág. 136.
GARCÍA VENTOSA, Gerard, dir., COSTA, Guillem, coord., Registre d’Arquitectura Moderna a Catalunya. DOCOMOMO, 1925-1965, COAC, Barcelona, 1996, pág. 46.
“Edificio para las oficinas de Olivetti, Barcelona”, en Architectural Forum: the magazine of building, mayo de 1966, pág. 59.
“La Nueva sede administrativa de la Olivetti, Barcelona”, en L’Architettura: cronache e storia 118, agosto de 1965, págs. 216-225.
“Edificio Hispano Olivetti, Barcelona”, en Cuadernos de Arquitectura 57, 3r trimestre 1964, págs. 20-26.