José Borobio Ojeda
Zaragoza, 1907-1984
José Borobio Ojeda nació en Zaragoza en 1907, en el seno de una familia acomodada y con sensibilidad hacia la cultura y el arte. Su padre, médico pediatra de profesión, fomentó desde temprano en él una educación sólida y un aprecio por las disciplinas humanísticas. Desde pequeño mostró grandes dotes para el dibujo, una afición que, con los años, se convirtió en complemento a su actividad profesional. En el archivo familiar se conservan alrededor de dos mil quinientos dibujos realizados por él.
En 1923, siguiendo los pasos de su hermano mayor, Regino, inició sus estudios de arquitectura en Madrid, donde se tituló en 1932. Durante su etapa universitaria, la Escuela se encontraba en un momento de transición entre los lenguajes heredados de la tradición y la irrupción de las corrientes racionalistas europeas. Borobio fue discípulo de arquitectos como Modesto López Otero y Pedro Muguruza, quienes le transmitieron una formación técnica rigurosa, además de un interés por las nuevas posibilidades del lenguaje moderno. Compartió estudios con arquitectos como Luis Moya y Rafael Aburto, con quienes mantuvo una relación profesional y personal cercana. También en Madrid colaboró como dibujante en los semanarios de humor Buen Humor y Gutiérrez, así como en la revista agropecuaria Agricultura; participó en los Salones de Humoristas Madrileños y formó parte de la Unión de Dibujantes Españoles.
Tras titularse, regresó a Zaragoza, donde desarrolló la mayor parte de su carrera. Incluso antes de finalizar la carrera, ya trabajaba durante los periodos vacacionales en el estudio de arquitectura de su hermano Regino, quien también lo acogió a su regreso definitivo. La llegada del hermano menor supuso un viraje hacia el racionalismo en las obras del despacho. Fue uno de los precursores en introducir un lenguaje racionalista en la arquitectura aragonesa. Su primera etapa profesional estuvo muy vinculada a la arquitectura pública. Durante la Segunda República recibió diversos encargos institucionales, como la reforma de edificios municipales y la construcción de viviendas sociales y equipamientos educativos en el ámbito rural, en su calidad de arquitecto escolar de la provincia de Huesca. También fue profesor de dibujo técnico en la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza, donde dejó una notable impronta pedagógica. Su compromiso con la profesión se reflejó en su participación en la fundación del Colegio Oficial de Arquitectos de Aragón, Navarra y La Rioja, siendo además secretario de la Junta de Gobierno de la Delegación de Zaragoza hasta 1954. Es considerado una figura clave en la profesionalización del oficio de arquitecto en la región.
Su pasión por el dibujo se extendió a la pintura y, en la década de 1930, recibió encargos como decorador mural, actividad que desarrolló junto con los hermanos Codín —continuadores del oficio paterno de decoradores y escenógrafos—. En este ámbito destaca la decoración mural del café-restaurante Salduba de Zaragoza, hoy desaparecido.
La Guerra Civil interrumpió bruscamente su trayectoria. En el momento del estallido del conflicto se encontraba acampando en el Pirineo aragonés y no pudo regresar a Zaragoza. Se estableció durante más de un año en Barcelona, donde, ante la imposibilidad de ejercer como arquitecto, aprovechó sus grandes dotes como dibujante pintando ambulancias y furgonetas, realizando carteles de propaganda o de señalización de refugios y decorando camiones para el Consejo de Sanidad de Guerra. A su regreso, cursó formación para tenientes provisionales en la Academia Militar de Infantería de Burgos, formación que concluyó a mediados de agosto de 1937. Posteriormente, tomó parte en la Guerra Civil Española en el bando nacional. Desde entonces, se convirtió en cronista gráfico de la contienda, dejando testimonio del conflicto a través de cuatro álbumes de dibujos realizados en los frentes de Aragón y Cataluña. Al final de la guerra, proyectó también escenografías conmemorativas de carácter político, como las del Día de la Victoria o las destinadas a la recepción de mandatarios del régimen fascista italiano.
Finalizada la guerra, Borobio regresó definitivamente a Zaragoza y retomó su actividad profesional en el Estudio Borobio. Contrajo matrimonio y tuvo tres hijas. El nuevo contexto político no le resultó desfavorable: en 1944 tomó posesión de una plaza de arquitecto en el Instituto Nacional de Colonización (INC), en la Delegación Regional del Ebro, puesto que mantuvo hasta su jubilación en 1977. Para el INC proyectó y dirigió las obras de treinta y un nuevos pueblos, ubicados mayoritariamente en Aragón y Cataluña (especialmente en Lleida y el Delta del Ebro). No obstante, tuvo que adaptarse a las directrices arquitectónicas del régimen franquista, más alejadas del racionalismo que había defendido desde su etapa universitaria. Mantuvo un perfil bajo en la vida pública, centrado en el ámbito familiar, aunque en su obra nunca abandonó del todo el lenguaje moderno que había abrazado en su juventud.
Durante las décadas de 1950 y 1960, amplió su campo de acción con proyectos de planificación urbana y ordenación territorial, colaborando con ingenieros y técnicos en planes de desarrollo comarcal. En 1965, obtuvo el título de doctor arquitecto y, en 1971, fue nombrado arquitecto asesor del Banco de España para las demarcaciones de Aragón y La Rioja.
Paralelamente a su labor profesional, participó activamente en la vida cultural de Zaragoza: colaboró en revistas técnicas, impartió conferencias y fomentó el debate arquitectónico en el contexto aragonés. Fue mentor de jóvenes arquitectos que posteriormente renovarían el panorama arquitectónico de la región.
Murió en Zaragoza en 1983, reconocido como una figura discreta pero esencial en la modernización de la arquitectura aragonesa del siglo XX. Aunque alejado de los focos mediáticos, su obra y su pensamiento han sido revalorizados en estudios y exposiciones recientes, que lo sitúan como uno de los pioneros del racionalismo en el ámbito regional español.
Biografía a cargo de Roger Subirà
Bibliografía
BERGERA SERANO, Iñaki, ESTABÉN BOLDOVA Daniel, Regino y José Borobio, arquitectura y fotografía, Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 2016.
VÁZQUEZ ASTORGA, Mónica, José Borobio 1907-1984 una vida y una época contados a través de imágenes, Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 2008.
VÁZQUEZ ASTORGA, Mónica, José Borobio. Su aportación a la arquitectura moderna, Delegación del Gobierno en Aragón, Zaragoza, 2007.
LABORDA YNEVA, José, Confederación Hidrográfica del Ebro, Zaragoza, 1933-1946 Regino y José Borobio Ojeda, Colección Archivos de arquitectura, España Siglo XX, Colegio de Arquitectos de Almería, Almería, 2001.
Borobio Ojeda, José, Cien dibujos de arquitectura y otros más, Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 2000.
MATEO, Josep Lluís, “Sobre Zaragoza: en torno a la arquitectura zaragozana de Regino y José Borobio”, en Jano 58, junio de 1978.
AA VV, Regino y Jose Borobio, Ediciones de Arquitectura Edarba, Madrid, 1936.