Colegio Colonia Nuestra Señora de Lourdes

Francisco Javier Sáenz de Oíza

1963 - 1967

Madrid, Madrid, España

Imágenes:

Denominación actual:

Autoria: Francisco Javier Sáenz de Oíza

Fechas 1963 1967

Colaboradores y detalle autoría:

Localización: Comunidad de Madrid España

Dirección: Calle San Roberto, 8 - 28011, Madrid (Madrid) España

Memoria

Ambos colegios pertenecían a la colonia de El Batán del Hogar del Empleado, la cual, dado su tamaño, fue acompañada de una serie de edificios dotacionales de los que otras, menores, no disfrutaron. Se encuentran articulados orgánicamente mediante secuencias de espacios públicos con las viviendas, zonas comerciales e iglesia, de tal manera que se integran perfectamente en el trazado de la colonia.

La concepción de ambos colegios, el de primaria de carácter organicista y el de secundaria casi brutalista, parece surgir de las irregularidades topográficas en modelado paisaje urbano de muros y escalonamientos aterrazados, en una simbiosis orgánico-naturalista ya muy alejada del legado de abstracción minimalista de poblados anteriores.

La transición orgánica de los concentrados núcleos de servicio y comunicación se tensará al límite en el colegio de primaria. Aquí ensayará Oíza, en un momento de reflexión crítica, el tema del trazado generador dinámico de maclas de masas cilíndricas (precedente de la radical experiencia de Torres Blancas) según mutación contradictoria con las geometrías cartesianas de las viviendas y desde el pretexto de la cualidad de la forma curva como óptima para los necesarios muros de contención en la zona. Además, las cubiertas ajardinadas pretendían la máxima integración paisajística con el tratamiento topográfico ya expuesto. 

Es un reflejo este colegio de la importante evolución arquitectónica que produjeron las nuevas ideas docentes desarrolladas en Europa y los EE UU, especialmente en los ejemplos de Van Eyck, Duiker, Jacobsen y Neutra, que recoge Oíza con la experiencia del maestro.

Finalmente, desmarcándose de los patrones al uso en las convencionales construcciones escolares de la década de 1960 y posteriores, el colegio de secundaria o instituto recupera la tradición de racionalidad de la arquitectura escolar de la década de 1930 como una nueva captación de la modernidad centroeuropea de la de 1960, en clave brutalista, y dentro de la línea experimental de la colonia. La planta, en forma de peine, articula las diversas unidades escolares en sendos bordes de un amplia y luminosa galería longitudinal, columna vertebral del programa, adaptándose a la topografía, las orientaciones, el contexto residencial del entorno y los espacios libres, lo que, junto a su magnífica factura, le sitúa como un adelantado de vanguardia –en claves ya ensayadas en el centro comercial–: fábrica de ladrillo y franjas de hormigón visto, amplias cristaleras esquineras, movilidad de bloques conectados directamente a la galería, facilitando y configurando la espacialidad interior. El expresivo ablandamiento de las aristas de los chaflanes curvos abordaría acentos de factura formalista que añade un adjetivo más a este singular colegio de la arquitectura escolar de la década de 1960, pregnante edificio que completa el excepcional e irrepetible repertorio de un discurso arquitectónico polifónico pero integrador, que ha recorrido simultáneamente el camino entre el racionalismo, el romanticismo organicista y el brutalismo.

Equipo redactor Arquitectura de Madrid y Arquitectura y Desarrollo Urbano. Comunidad de Madrid. Revisión y adaptación: Servicio Histórico, Fundación Arquitectura COAM: Alberto Sanz Hernando. Colaboradoras: Margarita Suárez, Beatriz Gutiérrez, Miriam Martín, María José Mier y Silvia Mata