Ildefonso Sánchez del Río y Pisón

Haro, 1898-Madrid, 1980

El ingeniero Ildefonso Sánchez del Río y Pisón, hijo de un juez asturiano, nació en la localidad riojana de Haro en 1898, lugar de origen de su madre. Durante su adolescencia se trasladó a Madrid, donde cursó estudios en la Institución Libre de Enseñanza y en el Instituto Cardenal Cisneros. En 1916, ingresó en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid, finalizando la carrera a comienzos de 1922. Tras completar sus estudios, se estableció en Asturias, donde ocupó en primer lugar el puesto de ingeniero del puerto de San Esteban de Pravia y, posteriormente, el de ingeniero municipal de Oviedo, cargo que desempeñó durante casi dos décadas. Desde esta posición proyectó trazados de carreteras, puentes, depósitos y naves, así como un prototipo de lavadero público cubierto con una estructura en forma de paraguas de hormigón armado, que fue replicado en varias localidades asturianas.

Su contribución al campo de la ingeniería, más allá de sus obras concretas, se centró en el impulso al desarrollo en España de estructuras de cubiertas y grandes luces de hormigón armado. Alcanzó reconocimiento internacional por su innovador sistema de construcción de estructuras laminares onduladas, conocidas como estructuras de dovelas-onda. Entre las aplicaciones más destacadas de sus investigaciones en este campo figura el Palacio de los Deportes de Oviedo.

En 1941, abandonó su cargo en Oviedo y se trasladó a Madrid para iniciar su carrera profesional como ingeniero independiente. Junto a Luis Sánchez-Guerra Sáinz ganó un importante concurso para la construcción de un nuevo dique en el puerto de Palma. Para llevar a cabo la obra, ambos fundaron Dragados y Construcciones, empresa que con el tiempo se convertiría en una de las principales constructoras del país. Sin embargo, su escaso interés personal en la gestión empresarial lo llevó a desvincularse de la compañía, que quedó en manos de sus socios.

Esta no fue su única iniciativa empresarial. Su afán por desarrollar nuevas tecnologías aplicadas a la construcción de cubiertas laminares de grandes luces, aligeradas con piezas cerámicas, le llevó a fundar Río Cerámica. Con el respaldo de esta estructura empresarial, se promovieron y gestionaron diversas patentes, tanto para la ejecución de estructuras singulares como para sistemas más convencionales, como los forjados planos aligerados con piezas cerámicas, que alcanzaron un notable éxito comercial.

Uno de los sistemas desarrollados por Río Cerámica fue el de las cubiertas de arcos ondulares, cuya configuración permitía ampliar progresivamente la luz estructural en distintos proyectos: el garaje Renault en Madrid, la fábrica FEFASA en Miranda de Ebro, la nave para la propia empresa en Madrid y, finalmente, el almacén de azúcar en Palencia, donde se alcanzó una luz de vano de 35 metros. En reconocimiento a estos logros —considerados en su momento como hitos estructurales— le fue concedida la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil en 1946.

A partir de este momento, y no sin cierta reticencia, aceptó el cargo de director general de Carreteras, por insistencia de su amigo José María Fernández Ladreda, entonces recién nombrado ministro de Obras Públicas. En consecuencia, su interés profesional se fue desplazando progresivamente de la arquitectura hacia la obra civil. Una de sus principales realizaciones en esta etapa fue el puente de Santo Domingo de la Calzada sobre el río Ebro, una obra en la que —a pesar de su alto cargo en el Ministerio— mantuvo una implicación técnica muy personal. Como era habitual en él, aprovechó el proyecto como oportunidad para investigar y desarrollar nuevos sistemas estructurales, en este caso en el campo del fibrocemento.

Reincorporado al ámbito privado, compaginó la realización de obras —muchas de ellas para el Ministerio del Aire— con la gestión empresarial y el desarrollo de patentes. Culminó el perfeccionamiento de las estructuras de dovelas-onda con el ya mencionado Palacio de los Deportes de Oviedo, donde llevó dicho sistema a sus máximas posibilidades. Asimismo, se reincorporó como consejero a Dragados, en su condición de fundador, y participó activamente en otras empresas y fundaciones, consolidándose como una de las figuras más relevantes del sector empresarial de la construcción en España.

Sánchez del Río y Pisón es uno de los ingenieros más destacados de la denominada Generación del 27, a la que también pertenecen figuras como José Entrecanales, Eduardo Torroja y Carlos Fernández Casado. Su legado ha sido ampliamente difundido por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid y la Fundación Juanelo Turriano, entre otras instituciones, que le han dedicado numerosas exposiciones, publicaciones y simposios, manteniendo viva su memoria y relevancia profesional.

Bibliografía

  • NANCLARES, Fernando, Lo moderno de nuevo: arquitectura en Asturias, 1950-1965, La Micro, Madrid, 2014.
  • CASSINELLO, Pepa, “La evolución de las estructuras laminares; innovaciones de Ildefonso Sánchez del Río”, en Informes de la construcción 530, abril- junio de 2013, págs.147-154.
  • AA VV, CASINELLO, Pepa, ed., Ildefonso Sánchez del Río Pisón. El ingenio de un legado, Fundación Juanelo Turriano, Madrid, 2011.
  • “La construcción de grandes bóvedas por el sistema de dovelas-onda. I. Sánchez del Río”, en Revista de obras públicas 2905, 1957.

Edificios de Ildefonso Sánchez del Río y Pisón

7 edificios

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