Museo de Escultura al Aire Libre de la Castellana

Alberto Corral López Doriga, Eusebio Sempere, José Antonio Fernández Ordóñez, Julio Martínez Calzón

1971 - 1972

Madrid, Madrid, España

Denominação atual: Museo de Arte Público de Madrid

Denominação atual: Museo de Arte Público de Madrid

Autoria: Alberto Corral López Doriga Eusebio Sempere José Antonio Fernández Ordóñez Julio Martínez Calzón

Datas 1971 1972

Colaboradores e detalhes de autoria:
Eduardo Chillida, Martín Chirino, Amadeo Gabino, Julio González, Joan Miró, Pablo Palazuelo, Gerardo Rueda, Pablo Serrano y Gustavo Torner (esculturas)

Localização: Madrid Madrid Comunidad de Madrid España

Direção: Paseo Eduardo Dato s/núm., calle Juan Bravo - 28046, Madrid (Madrid) España

Memória

Este espacio es un ejemplo a escala urbana en la que participa activamente el paisaje de la calle y de la ciudad. La ubicación del museo bajo una infraestructura fue una gran novedad: fue el primer Museo de Esculturas al Aire Libre de España y sirvió como referente para el resto de ciudades españolas. El conjunto, lejos de perjudicar a un paisaje urbano muy sensible y emblemático, lo beneficia y crea un nuevo museo que aprovecha la sombra del puente y forma parte de la ciudad enriqueciéndola y mejorándola. Hay una simbiosis entre la obra pública y el paisaje urbano bien planteada; el paisaje resulta difícil de entender sin la obra pública y viceversa.

El propósito del Museo, según Fernández Ordóñez, era recuperar un espacio urbano para uso común, convirtiéndolo en zona de paso, descanso y esparcimiento y acercar al público el arte abstracto español, poco conocido en ese momento. Esta iniciativa está en relación con el Museo de las Casas Colgadas de Cuenca, fundado en 1966. Ello implicaba un concepto de colección permanente para ser disfrutada por cualquier viandante, el cual sería atraído por los sugerentes juegos plásticos de las obras. La propuesta tuvo muy buena acogida por parte de los artistas y las autoridades municipales. El principal obstáculo era de tipo económico, ante la imposibilidad del Ayuntamiento de comprar las esculturas, pero gracias a la amistad de Sempere y Fernández Ordóñez con todos los artistas se resolvió mediante la donación de las esculturas por parte de sus autores o de sus familiares. Muchas de las obras se realizaron expresamente para el Museo, encargándose sólo el Ayuntamiento de los gastos de materiales y de su instalación.

El recinto ocupa en la actualidad una superficie de 4.200 m2 y está formado por una amplia zona central, cubierta en su mayoría por el tablero del viaducto, y bordeada por dos franjas ajardinadas. El Museo se estructura en tres niveles escalonados descendentes desde la calle Serrano hasta el Paseo de la Castellana. Una cascada cubre el gran muro de contención de la calle Serrano, diseñada por Sempere a base de módulos de hormigón blanco, con formas onduladas, originando efectos de luz y movimiento y recogiéndose en un estanque rectangular, con la escultura central de Martín Chirino, realizado en granito como el resto del pavimento. Sempere repite el motivo en S de la barandilla del puente en los asientos junto al estanque. Una pasarela con la misma barandilla que en el resto del recinto, facilita el paso de los peatones que pueden observar varias obras en este sector. Una escalinata recuerda el último tramo de la calle Martínez de la Rosa, comunicando con la pequeña terraza-mirador, donde se encuentra la escultura de Gustavo Torner; en el jardín está colocada la estela de Amadeo Gabino. El segundo nivel está presidido por el mural de Gerardo Rueda, flanqueado por las esculturas de Palazuelo y Miró, últimas incorporaciones en 1978 y 1979, originando el cambio de emplazamiento de las obras de Gabino y Subirachs. Bajando, se accede a la gran explanada donde se encuentran tres de las piezas más notables de la colección: la polémica Sirena Varada de Chillida, los Toros de Alberto y la figura de Julio González. En la zona separada por el Paseo de la Castellana se encuentra la escultura de Pablo Serrano en el acceso a la calle de Eduardo Dato. El carácter abierto del Museo se potencia con la ausencia de limitaciones de accesos y horarios, por lo que se ha prestado especial atención a la seguridad e iluminación de las piezas para permitir su contemplación nocturna.

Los elementos vegetales se reducen a los taludes laterales que asumen la diferencia de cota existente y acompañan a las escaleras y rampas de acceso; constan de una pradera, limitada por arbustos bajos en el borde de la terraza del museo. Algunos de los muros de contención aparecen cubiertos parcialmente por trepadoras, principalmente hiedra. Tan sólo aparecen elementos arbóreos, principalmente coníferas, junto a las zonas de oficinas, haciendo de filtro protector contra las vistas y dotando de privacidad.

Patricia Hernández Lamas, Alberto Sanz Hernando y Clara Jaume Santero

Vegetación

Los elementos vegetales se reducen a los taludes laterales que asumen la diferencia de cota existente y acompañan a las escaleras y rampas de acceso; constan de una pradera, limitada por arbustos bajos en el borde de la terraza del museo. Algunos de los muros de contención aparecen cubiertos parcialmente por trepadoras, principalmente hiedra. Tan sólo aparecen elementos arbóreos, principalmente coníferas, junto a las zonas de oficinas, haciendo de filtro protector contra las vistas y dotando de privacidad

Uso original: Espaço publico

Reportagem fotográfica:

Categoria: Nivel A

Registro: Jardins e espaços exteriores

Bibliografia:

  • RIVAS, María José y SALAS, Eduardo, Guía del Museo de Escultura al Aire Libre de la Castellana, Ayuntamiento, Concejalía de Cultura y Medio Ambiente, Museos Municipales, Madrid, 1995.
  • URRUTIA NÚÑEZ, Ángel, “Paso elevado y Museo de escultura en la Castellana”, en Villa de Madrid 62, 1979, págs. 23-34.
  • ORTEGA COCA, Mª Teresa, “El Museo de Escultura Contemporánea de la Castellana en Madrid”, en Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, Tomo 38, 1972, págs. 449-462.
  • PEÑA, Julián, “Pasos”, en Arquitectura 163-164, julio-agosto de 1972, Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, Madrid, págs. 84-89.
  • SÁNCHEZ, Antonio Miguel, “Pasos a distinto nivel”, en Villa de Madrid 31, 1971, págs. 116-117.
  • CASTRO, Carmen, “Esculturas en el Paseo de la Castellana de Madrid”, en Arquitectura 142, octubre de 1970, Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, Madrid, págs. 62-63.

 

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