Denominação atual:
Autoria: Alfonso Quereizaeta Enríquez Fernando Moreno Barberá José María Rodríguez Cano Juan Gómez González de la Buelga Juan Piqueras Menéndez Julio Cano Lasso Manuel Ambrós Escanellas Vicente Benlloch
Colaboradores e detalhes de autoria:
Memória
En los terrenos de la Pradera del Corregidor, cedidos por la Canalización del Manzanares, al sur de este río, se dispone, a mediados de la década de 1950, uno de los conjuntos más interesantes de ordenación urbana de la periferia madrileña. Su valor urbanístico y arquitectónico se complementa con el tratamiento del espacio abierto, especialmente sus jardines, que aprovecha un terreno de aluvión de topografía llana y nivel freático alto ideal para la jardinería, como muestran la cercana Casa de Campo y Campo del Moro.
El conjunto, con un ancho variable que alcanza en su punto mayor los 230 m y una superficie aproximada de 23 ha, está compuesto por bloques abiertos de baja altura y torres, así como viviendas unifamiliares y equipamientos de barrio, y se realizó en tres fases. Fue la tercera la que se centró en la urbanización y las instalaciones generales.
El trazado, de fuerte carácter longitudinal, constituye una auténtica espina de pez con el eje central sobre la calle Comandante Fortea, pero se ve fragmentado el barrio en dos por una colonia-jardín de construcción anterior de gran valor urbano.
El importante tamaño no impide una gran homogeneidad en el proyecto, aunque comprende múltiples intervenciones urbanas y paisajísticas del máximo interés, que se centran, básicamente, en cuatro tipos: paseos urbanos arbolados, especialmente al lado del río, jardines interbloques, plazas públicas y praderas con torres residenciales.
El primero y el último se extienden paralelos en los dos extremos laterales y longitudinales del conjunto: al noreste, el paseo arbolado conectado al río, y al suroeste, la pradera pintoresca asociada a la Casa de Campo, pero separada por la autopista.
De esta forma, encontramos un perfecto gradiente que va de lo más urbano, la artificialidad de la ciudad representada por el viario paralelo al río y éste canalizado desde hace más de un siglo, para deshacerse en los jardines interbloques, todavía muy elaborados, y pasar en transición hacia la Casa de Campo, parque forestal madrileño por excelencia junto al Monte de El Pardo, a través de la pradera paisajista, que constituiría la tercera fase.
El primero grupo de jardines constituye una delimitación verde que acompaña al río y que, con la colonia intermedia, alcanza 1,7 km de paseo arbolado de gran interés, que conforma un túnel de ribera junto al paralelo en la otra margen del río. Se ritma el paseo por unas columnas jónicas de gran tamaño que sirven de respiradero del colector que discurre paralelo al río.
El segundo grupo de jardines son los interbloques que conectan este paseo arbolado ribereño con la calle central, Comandante Fortea, o, en la zonas norte y sur, con praderas laterales. Esta doble decena de jardines separan, sin tráfico rodado, los bloques abiertos de escasas cinco plantas, dispuestos en perpendicular al río, y que se extienden por todo el barrio de forma rítmica convirtiéndose en auténticos jardines semiprivados, como si de un square se tratase, pues, aunque abiertos en sus extremos, su tratamiento jardinero de praderas, arbustos y arbolado generan espacios íntimos articulados mediante paseos pavimentados que lo recorren y conectan con los portales. Los bloques, con viviendas de gran calidad, incluyen amplias terrazas abiertas a este espacio central ajardinado que permiten conectarse de forma íntima con la naturaleza domesticada que los arquitectos han diseñado –especialmente en los bajos–.
El último paso de este gradiente de lo más urbano a la naturaleza de la Casa de Campo es una gran pradera que se extiende paralela a la autopista y que su propia topografía y tratamiento de borde intenta controlar el impacto visual, acústico y de temperatura del tráfico rodado de gran intensidad.
Esta pradera tiene un carácter paisajista de jardín de recorrido cuyas escenas principales las constituyen las altas torres de gran calidad arquitectónica que se giran ligeramente para mejorar su orientación y, como los bloques bajos, incluyen grandes terrazas con excelentes vistas a la Casa de Campo, al Parque del Oeste, Ciudad Universitaria, Campo del Moro y toda la cornisa madrileña. La unión de estas torres con la calle central, Comandante Fortea, se realiza mediante paseos pavimentados y un cuidado tratamiento de la obra civil, con plazas de aparcamiento tratadas con árboles ejemplares e importantes pantallas arbóreas –belts– para cerrarse a la autopista y conectarse, al menos visualmente, con los grandes árboles de la Casa de Campo.
Además de este triple sistema vegetal perfectamente trazado y articulado tanto transversal como longitudinalmente, se generan unos espacios urbanos de gran calidad, entre los que destacan la plaza del mercado asociada al acceso principal al barrio con el puente de la Princesa sobre el río Manzanares y conexión con la M-30 con el hito de la Virgen de San Pol, del escultor José Torres Guardia, y la plaza de la Iglesia.
El primero, con una galería que rodea a una plaza de carácter abstracto con tintes orientales, es una plaza comercial de cuidada escala que presenta una gran pradera rectangular hundida, con muretes de contención de granito y un impresionante ejemplar de plátano que equilibra la mole de la torre adyacente. El tratamiento del suelo del resto de la plaza, muy cuidado, presenta pavimentos de grandes piezas de piedra y enmorrillado acompañado de una pradera con arbustos y arbolado caduco en jardineras con encintado de granito. Este pavimento se extiende a los accesos a la plaza en esvástica y se conecta con el resto de la red de paseos pavimentados también en granito que posee el conjunto y que permite los recorridos longitudinales y transversales.
La plaza de la Iglesia de San Pío X, que acompaña este magnífico edificio anejo a la autopista, se configura como una serie de terrazas de acercamiento al atrio cubierto, con un cuidado tratamiento de los pavimentos y obra civil, e interesantes conexiones con los paseos longitudinales por la pradera y sistema vegetal que controla el impacto del tráfico rodado.
El conjunto, en su parte sur, se conecta de forma natural con la gran actuación denominada Madrid Río, inaugurada en 2011.
Equipo redactor de Arquitectura de Madrid. Alberto Sanz Hernando y Clara Jaume Santero
Vegetación
En el nivel suelo dominan las praderas y en el techo, las frondosas; así, el arbolado de alineación está formado, principalmente, por plátanos, pero también encontramos arces negundos, falsas acacias, chopos, árboles del amor o catalpas, y dentro de los jardines interbloques y de las praderas laterales destacan los plátanos. Es un jardín donde no abundan las coníferas, pero los arbustos de pantalla se realizan tanto con hoja caduca como perenne. Encontramos lilos, espíreas, cotoneaster, durillo, laurel cerezo o fotinias, entre otras especies.
Uso original: Conjunto habitacionalUso espacio exteriorParque público
Reportagem fotográfica:
Categoria: Nivel A
Registro: Jardins e espaços exteriores
Bibliografia:
- MALUENDA, Inmaculada, ENCABO, Enrique, eds., Julio Cano Lasso. Naturalezas, Madrid, Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Madrid, 2022.
- CENTELLAS, Miguel, JORDÁ, Carmen, LANDROVE, Susana, eds., La vivienda moderna, Registro DOCOMOMO Ibérico, 1925-1965, Fundación Caja de Arquitectos/Fundación DOCOMOMO Ibérico, Barcelona, 2009.
- «Barrio de San Antonio o del Cuartel de la Montaña», en AA VV, Arquitectura de Madrid, vol. 2. Fundación Cultural COAM, Madrid, 2003, pág. 378.
- CANTERA MONTENEGRO, Jesús, «La Construcción del Cuartel de la Montaña de Madrid», en Revista de arte, geografía e historia 3, Comunidad de Madrid, Consejería de Educación y Cultura Madrid, 2000, págs. 567-596.
- AAVV, X Premios: Urbanismo, Arquitectura y Obra Pública, Ayuntamiento de Madrid, Gerencia Municipal de Urbanismo, Madrid, 1995, págs. 98-101.
- APARISI LAPORTA, Luis Miguel, “Colonia del Cuartel de la Montaña. Una planificación urbanística satisfaciendo intereses sociológicos y medioambientales”, en Anales del Instituto de Estudios Madrileños, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1995, Tomo XXXV, págs. 595-628.
- «Cuartel de la Montaña. 1962/1970», en Barrios de promoción oficial: Madrid 1939-1976. La política de promoción pública de vivienda / Luis Moya González, Colegio Oficial de Arquitectos, Servicio de Publicaciones, Madrid, 1983, pág. 255.
- MOYA GONZÁLEZ, Luis, “Estudio socio-urbanístico de nueve barrios de promoción oficial de Madrid”, en Ciudad y Territorio 3, julio-septiembre de 1980, págs. 73-95.
- Boden 18, verano de 1978, págs. 26-29.
- Revista Nacional de Arquitectura 176-177, Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, Madrid, 1956, págs. 67-70.
- GÓMEZ ACEBO, Felipe, «Madrid, el Cuartel de la Montaña», en Reconstrucción 4, Ministerio de la Gobernación, Dirección General de Regiones Devastadas, Madrid, agosto-septiembre de 1940, pág. 17.