Conjunto de viviendas racionalistas: casas Juan Hernández, de don Federico Galván y de Faustino Márquez

Conjunto de viviendas racionalistas: casas Juan Hernández, de don Federico Galván y de Faustino Márquez

Miguel Martín-Fernández de la Torre

1931 - 1933

Las Palmas de Gran Canaria, Las Palmas, España

Denominação atual:

Autoria: Miguel Martín-Fernández de la Torre

Datas 1931 1933

Colaboradores e detalhes de autoria:

Localização: Canarias España

Direção: Calle Bravo Murillo 36, 32, 38 - 35003, Las Palmas de Gran Canaria (Las Palmas) España

Memória

Los edificios de la Calle Bravo Murillo ofrecen unas características urbanas y constructivas peculiares, con respecto al estudio del racionalismo en Canarias, y van más allá de sus valores patrimoniales reconocidos y vinculados, generalmente, a su adscripción lingüística. El origen de estos edificios lo constituye un trayecto de calle heredado de la antigua muralla , entre el puerto-abrigo de San Telmo y el castillo de Mata, en una inclinación constante orientada en la dirección este-oeste, y que se considera como el límite originario de la ciudad y la infraestructura primaria, transversal a la linealidad costera de la ciudad. De esta manera, se proyectaron unos edificios con vocación de representar y singularizar un hito urbano que actúa como puerta de ciudad y frente urbano (muro y lienzo de un plano inclinado). El Cabildo Insular (1921-1931) y la casa Ponce Arias (1930-1936), situados en los números 23 y 25 de la misma calle, inciden directamente en la relación urbana con la calle Pérez Galdós y con el inicio de la calle Tomás Morales, y ofrecen una referencia urbana de puerta de ciudad y de conexión de espacios públicos. Por el contrario, las tres viviendas aquí referidas son proyectos refinados pero también experimentales en su formulación temporal, y evidencian unas desconcertantes certezas en el manejo de asimetrías, volúmenes emergentes, detalles de coronación peculiar de cada uno de ellos, volados o marquesinas; también destaca el uso de carpinterías de acero ligeras, retranqueadas de los cuerpos en voladizo o en alineación ajustada de fachada (nos 32 y 38), frente a las carpinterías de madera, robustas y ornamentales, en los remates de los volúmenes en voladizo (nº 36). Esta consideración experimental que he mencionado viene argumentada por las referencias al pasado que se reflejan en los proyectos y en la temporalidad de su construcción.

Así, comprobamos que en la casa del nº 36 se mantienen la formación de los huecos, los balcones, las dimensiones de la carpintería, o los materiales de la tradición urbana de principios de siglo; pero, en cambio, se eliminan las molduras y los elementos ornamentales, y se introducen algunos detalles constructivos y formales de la tradición De Stijl, como la ventana y la marquesina de la cubierta, o el acceso en la planta baja, que lo vincula a este volumen emergente hasta la cubierta. No utiliza la historia con valor teleológico, ni siquiera como prestigio, sino que simplemente utiliza los estratos del pasado en su ruda materialidad, e introduce la diferencia y la repetición como invariables constantes en algunos fragmentos del proyecto.

En la casa del nº 32, proyectada unos años más tarde, asume este carácter experimental y fragmentado con toda naturalidad; muestra la asimetría de huecos, el exquisito quiebro de molduras y marquesinas, el diseño de las carpinterías diferenciadas por huecos, y la coronación interpretada como remate clásico. Además, se anticipa a una fachada trasera que rompe el lienzo mediante un volumen emergente sobre la coronación, con huecos mucho más masivos dimensionalmente. La manipulación de las ventanas en esta fachada trasera, sus alineaciones, o los retranqueros de volumen proponen un discurso heterodoxo en relación con la fachada a Bravo Murillo, variable en sus condiciones porque se ofrece a un medio, la calle, como resultado a una precisa respuesta urbana, pero con la convicción de que no lo hace como modelo repetible, sino casual.

La respuesta en la casa del nº 38, posterior, a su vez, a la citada previamente, intensifica los recursos experimentales hasta derivar incluso en la ausencia de figuras-ventanas para proponer un esquema sintáctico preciso entre macizo y hueco. Esta narración se concibe tras jerarquizar volumétricamente unas esquinas macizas frente a unos volúmenes compactos en voladizo como balcones, y retrasando las carpinterías sobre estos cuerpos. La perspectiva que dibujó el gabinete que realizó los proyectos muestra con elocuencia cómo se conformó, más allá de su ordenación urbana actual que, a mi entender, es muy distinta de la que en su momento se concibió: un edificio que remataba en en ángulo el final de la Calle Bravo Murillo. El zócalo que presenta la casa de Don Federico Galván es un anticipo del hueco que proyectaría más tarde para la casa de Don Faustino Márquez. El almohadillado en piedra con su aparejo de franjas horizontales es similar a la ornamentación de la casa en el nº 36, que está limitada por el dintel quebrado y que alberga las dos puertas de entrada de similar ejecución. Esta característica nos lleva a buscar una dimensión de escala más ajustada en las plantas que están en contacto con la calle Bravo Murillo; el uso de la vivienda deja de ser exclusivamente residencial y se proponen los usos alternativos de garaje comercial o de oficinas, como se avanza en el nº 36 de forma incipiente. La construcción de este zócalo, cuerpo macizo o bien como carpintería continua, conlleva el replanteamiento del marco donde se encuadran estas casas, es decir, la calle y la antigua muralla, y se propone otra forma de construcción diferenciada de la nueva que abunda en ese mismo entorno, consistente en la repetición de casas eclécticas.

Los restantes documentos de los proyectos estudiados, después de la verificación obtenida in situ, apuestan por la tradición moderna de principios de siglo, es decir, la distribución de plantas, la articulación de espacios, los sistemas de circulación basados en la dualidad de escaleras, o los sistemas de ventilación mediante patios de luz, todas ellas, características propias de la tradición del lugar.

Desde la perspectiva de un nuevo frente urbano en referencia a la muralla, estos tres edificios introducen sutilmente estrategias de cambio de la tradición construida hasta la década de 1930, y proponen un discurso no sólo vinculado a su adscripción estilística formal, sino enraizado en las claves propias de la arquitectura atemporal; una arquitectura cuya forma surge con naturalidad de su ordenación a la finalidad propia de su esencia, convirtiéndolas en intérpretes privilegiados del pulso de su tiempo.
Juan Manuel Palerm

Uso original: Conjunto habitacional

Reportagem fotográfica:

Categoria: Nivel A

Registro: La vivienda moderna