Regino Borobio Ojeda
Zaragoza, 1895-1976
Regino Borobio Ojeda nació en Zaragoza en 1895, en el seno de una familia burguesa ilustrada, sensible a las artes y a la cultura. Su padre, médico pediatra, inculcó a sus cinco hijos una sólida formación académica, así como un temprano interés por las disciplinas humanísticas y científicas. Desde joven, Regino mostró un gran interés por la arquitectura y el dibujo, inclinaciones que acabaría transmitiendo a su hermano menor, José Borobio, doce años más joven, quien con el tiempo se incorporaría también a su despacho profesional.
Cursó el bachillerato en el Colegio Politécnico de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza. Finalizada esta etapa, se trasladó a Madrid para ingresar en la Escuela Superior de Arquitectura, donde se tituló en 1919. Fue discípulo del arquitecto aragonés Ricardo Magdalena, una de las principales figuras de la arquitectura regionalista en la comunidad. Magdalena dejó una importante huella en Zaragoza a través de obras que reinterpretan el Renacimiento y el mudéjar aragonés, combinados con soluciones estructurales modernas.
El regreso de Regino Borobio a Zaragoza en 1919, tras finalizar sus estudios, supuso un éxito casi inmediato y rápidamente consolidó su posición en el panorama arquitectónico aragonés. Aunque no colaboraron directamente, su proximidad con Ricardo Magdalena, quien lo acogió como discípulo, le facilitó el acceso a una clientela destacada y a encargos significativos. Ese mismo año, concurrió junto al arquitecto Teodoro Ríos al concurso de anteproyectos para el Instituto General y Técnico de Salamanca, obteniendo el Primer Premio. Este fue su primer concurso ganado, aunque no su primera obra, ya que previamente había reformado un edificio de viviendas en el centro de Zaragoza, hoy desaparecido.
En 1931, se incorporó a su estudio su hermano José, recién titulado en Madrid y formado bajo el influjo de arquitectos como Fernando García Mercadal y Casto Fernández-Shaw, que introdujeron en España los postulados del racionalismo.
Tras la Guerra Civil, Regino Borobio ejerció durante tres años como arquitecto jefe accidental de la Dirección de Arquitectura Municipal de Zaragoza, cargo que desempeñó hasta 1942. En este periodo emprendió diversos proyectos de reforma y planificación urbana. En sus obras de estos años se aprecia una estética tradicionalista, con un uso predominante del ladrillo, claramente influida por su maestro Magdalena y por las directrices estilísticas impuestas por el régimen franquista. Su labor como urbanista fue especialmente intensa en esta primera etapa, que retomaría con fuerza en la década de 1950, cuando volvió a dirigir el urbanismo zaragozano.
Más allá de su labor en la arquitectura pública durante los años de la autarquía, la influencia de su hermano José lo llevó a incorporar progresivamente elementos del repertorio formal racionalista. La plena integración de José en el estudio, con un protagonismo cada vez mayor, supuso una apertura definitiva hacia la modernidad, consolidando el despacho como uno de los principales motores de renovación arquitectónica en Aragón. Juntos firmaron numerosos proyectos de viviendas para una clientela acomodada que buscaba residencias modernas y confortables en zonas destacadas de Zaragoza, como el paseo de Ruiseñores o el paseo de Sagasta. Estas viviendas unifamiliares se construyeron sobre amplias parcelas y estaban rodeadas de jardines.
Regino Borobio tuvo además una destacada participación institucional. Recibió diversas distinciones honoríficas y ocupó múltiples cargos profesionales y representativos a nivel local y provincial. Fue nombrado arquitecto escolar de las provincias de Zaragoza y Huesca y, en 1923, ganó por oposición una plaza como profesor auxiliar en la Escuela de Peritos Industriales, puesto que desempeñó hasta su jubilación en 1966. Desde 1926 y hasta 1931, fue arquitecto asesor de la Confederación Hidrográfica del Ebro y, en 1928, asumió el cargo de arquitecto de la diócesis de Zaragoza y Tarazona. Fue miembro activo del Colegio Oficial de Arquitectos de Aragón, Navarra y La Rioja, y ocupó cargos de responsabilidad en su Junta de Gobierno, incluido el decanato. En paralelo, mantuvo un firme compromiso con la formación de nuevas generaciones de arquitectos, colaborando con la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza y participando en conferencias y debates profesionales.
Falleció en Zaragoza en 1976, dejando una obra sólida, coherente y profundamente comprometida con una arquitectura funcional, sobria y al servicio de la sociedad. Aunque su figura ha quedado parcialmente eclipsada por la notoriedad de algunos de sus contemporáneos, Regino Borobio Ojeda fue un actor clave en la transición hacia la modernidad arquitectónica en Aragón. Su legado, tanto edificado como intelectual, ha sido objeto de creciente revalorización en estudios recientes, que lo reconocen como uno de los principales renovadores del lenguaje arquitectónico regional durante el siglo XX.
Regino fue padre de ocho hijos fruto de su matrimonio con María Gloria Navarro, de los cuales dos se convirtieron en arquitectos: Regino (conocido como Regino Borobio Navarro) y Luis Borobio Navarro.
Biografía a cargo de Roger Subirà
Bibliografia
- BERGERA SERANO, Iñaki, ESTABÉN BOLDOVA Daniel, Regino y José Borobio, arquitectura y fotografía, Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 2016.
- LABORDA YNEVA, José, Confederación Hidrográfica del Ebro, Zaragoza, 1933-1946 Regino y José Borobio Ojeda, Colección Archivos de arquitectura, España Siglo XX, Colegio de Arquitectos de Almería, Almería, 2001.
- AA VV, Arquitectura Contemporánea en España, TOMO IV, Regino y José Borobio, Ediciones de Arquitectura Edarba, Madrid, 1936.
- POZO MUNICIO, José Manuel, Regino Borobio Ojeda (1895-1976), Universidad de Extremadura. Servicio de Publicaciones, Cáceres,1991.