Edifícios de Rafael de la Joya Castro
Asociado profesionalmente con el arquitecto madrileño Manuel Barbero Rebolledo, ambos iniciaron la publicación de sus obras en 1954 en las páginas de la Revista Nacional de Arquitectura. Su trayectoria alcanzó muy pronto un punto de inflexión cuando, junto con César Ortiz-Echagüe, obtuvieron el Premio Reynolds de Arquitectura por los comedores de la factoría SEAT en Barcelona. El Premio Reynolds era entonces el más valorado por las arquitecturas que, en vanguardia, sabían contener una alta aportación tecnológica, en este caso gracias a la utilización estructural del aluminio.
A este encargo le siguieron otros para la misma empresa: primero, el edificio de laboratorios de la fábrica y, posteriormente —ya sin Ortiz-Echagüe—, la Escuela de Aprendices y las oficinas del Taller de Fundición en el Paseo de la Zona Franca de Barcelona. En 1966, retomaron la colaboración con Ortiz-Echagüe para el edificio de la sede central de la Sociedad Española de Automóviles de Turismo, en el Paseo de la Castellana de Madrid.
Pese a este reconocimiento temprano, ni De la Joya ni Barbero han recibido posteriormente una atención destacada por parte de la crítica o de los medios especializados. Más allá de sus intervenciones para SEAT, su producción abarca obras notables de tipologías diversas y repartidas por toda la geografía española.
Las investigaciones iniciadas en el proyecto de los comedores de SEAT se retomaron con el colegio de la Institución Teresiana en Somosaguas (1963), su primera incursión en el ámbito educativo. Esta línea alcanzó uno de sus hitos con el Colegio de las Teresianas de Málaga, considerado uno de los grandes ejemplos de arquitectura del Movimiento Moderno en la ciudad. Se trata de un conjunto modular que, adaptado a una ladera de fuerte pendiente, evoca las volumetrías puras y fragmentadas de los pueblos blancos andaluces.
Otra de sus realizaciones destacadas fue el conjunto industrial Binesa, nuevamente en asociación con Barbero, un complejo destinado a la industria farmacéutica que se amplió de forma progresiva con instalaciones tanto industriales como sociales. Además, participaron en la construcción de edificios residenciales y en proyectos de vivienda social en Madrid, siempre en colaboración con otros arquitectos, como en el barrio de San Antonio o en la remodelación del Cuartel de la Montaña.
El limitado impacto de sus obras en los medios profesionales es en buena medida gracias a la relación que —desde los inicios de su actividad profesional— establecieron con el destacado fotógrafo Juan Pando que registró todas sus obras construidas: “la relación entre la pareja de arquitectos y Pando supone un proceso de crecimiento y experimentación. Mientras los arquitectos ensayan nuevas formas de entender la arquitectura a partir de intrépidas estructuras de aluminio y hormigón, el fotógrafo perfecciona la narración arquitectónica a través de sus composiciones. La fructífera visualidad compartida entre fotógrafo y arquitectos generó un discurso elocuente de su aportación a la modernidad arquitectónica”.[1]
Biografía a cargo de Roger Subirá
Bibliografía
[1] GONZÁLEZ JIMÉNEZ, Beatriz S., “Redescubrir a Rafael de la Joya y Manuel Barbero: un viaje desde las fotografías de Juan Pando”, en VAD, Veredes, arquitectura y divulgación 04, Universidad rey Juan Carlos I, Madrid, diciembre de 2020, págs. 44-56.