Francisco Javier Díaz-Llanos Prion de La Roche

San Cristóbal de La Laguna, 1935-Santa Cruz de Tenerife, 2024

Francisco Javier Díaz‑Llanos Prion de La Roche nació en San Cristóbal de La Laguna, Tenerife, en 1935. Es una figura clave en la consolidación de la arquitectura contemporánea en Canarias, y especialmente en Tenerife. A diferencia de otros arquitectos como Manuel de la Peña Suárez —madrileño de origen, pero activo principalmente en Gran Canaria—, Díaz‑Llanos se formó y trabajó en un contexto profundamente vinculado al territorio insular, en un entorno que no solo valoraba, sino que se identificaba con el legado cultural y arquitectónico vernáculo de las islas.

En 1960, obtuvo el título de arquitecto en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid y cinco años más tarde, el de doctor arquitecto. Durante los primeros años de su carrera compaginó la docencia con la práctica profesional, impartiendo clases de dibujo técnico en la Escuela de Aparejadores de la Universidad de La Laguna entre 1960 y 1962. Fue también en 1960 cuando inició su colaboración con Vicente Saavedra, una sociedad profesional que se mantendría durante más de cuatro décadas y que daría lugar a una de las trayectorias más consistentes de la arquitectura moderna en Canarias.

El trabajo conjunto de Díaz‑Llanos y Saavedra se distinguió por una actitud proyectual ajena a estilos preestablecidos. Su enfoque partía del análisis minucioso de las condiciones específicas de cada lugar y programa, lo que les permitía formular respuestas arquitectónicas precisas, profundamente integradas en el paisaje y con especial atención al ritmo, la escala y la materialidad. Sin embargo, la insistencia en el uso expresivo del hormigón visto en muchas de sus obras ha hecho que su obra sea frecuentemente cualificada como brutalista. Probablemente influenciados por una conciencia clara de insularidad, su arquitectura persiguió el rigor y la eficiencia en los procesos, la adaptación climática y la racionalización constructiva, principios que aplicaron con coherencia tanto en proyectos de vivienda colectiva como en equipamientos públicos, infraestructuras científicas o desarrollos turísticos.

A lo largo de su carrera, participaron en concursos nacionales e internacionales con resultados destacados: en 1961 obtuvieron el segundo premio en el Concurso Nacional para el Santuario del Cristo de La Laguna y en 1962 recibieron una mención en el concurso internacional de ideas para Maspalomas. En paralelo, comenzaron a trabajar en el planeamiento urbano, como en el Plan Parcial de Ofra y Los Gladiolos, así como en diversas propuestas residenciales que atendían la emergencia habitacional de la época en la isla. Durante las décadas de 1960 y 1970, desarrollaron algunas de sus obras más emblemáticas, como el Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias en Santa Cruz, la Universidad Laboral de La Laguna, el Edificio Wildpret, la Casa de la Cultura y Biblioteca Pública de Santa Cruz, o conjuntos de vivienda social en Añaza, La Hornera y Los Alisios. Su obra abordó también ámbitos menos convencionales, como la arquitectura para la investigación científica, con la construcción de la Torre Solar en Izaña y los telescopios IAC‑80 y Themis para el Instituto Astrofísico de Canarias entre finales de los años ochenta y principios de la década de 1990.

Uno de los proyectos más ambiciosos y singulares de su carrera fue el desarrollo de TEN‑BEL, una urbanización turística situada en Costa del Silencio, en el sur de Tenerife. El encargo surgió a raíz del Plan Parcial Costa del Silencio, redactado en 1963, y fue promovido por un empresario belga que proyectaba un enclave vacacional que integrara ocio, paisaje y arquitectura de calidad. TEN‑BEL se concibió como una ciudad jardín moderna, organizada en agrupaciones de apartamentos de baja altura articuladas por calles peatonales, plazas interiores y amplias zonas ajardinadas que respetaban la topografía volcánica original. El conjunto aspiraba a ofrecer una experiencia turística alternativa a los modelos verticales del desarrollismo peninsular, proponiendo en cambio un modo de habitar más íntimo, respetuoso con el lugar y basado en la escala humana. Aunque el complejo TEN-BEL sufrió transformaciones y deterioro en las décadas posteriores, hasta llegar a un estado de abandono en la actualidad, sigue siendo una referencia del urbanismo turístico moderno en Canarias.

En 1989, Díaz‑Llanos y Saavedra fueron galardonados con el Premio Manuel de Oráa por dos obras menores, pero de gran precisión formal: un transformador eléctrico en Santa Cruz de Tenerife y la estación marítima de pasajeros en La Gomera. En 2020, el Cabildo de Tenerife les concedió la Medalla de Oro de la Isla, reconociendo su contribución a la arquitectura contemporánea canaria. Tres años antes, en 2017, el TEA Tenerife Espacio de las Artes les dedicó la exposición “Materia contemporánea”, que repasaba medio siglo de producción arquitectónica a través de maquetas, planos originales y fotografías.

Francisco Javier Díaz‑Llanos falleció en Santa Cruz de Tenerife en 2024, a los 89 años. Su legado permanece visible —no solo en las múltiples obras que salpican el paisaje urbano e insular—, sino también en la influencia que su actitud ética, su coherencia proyectual y su compromiso con la arquitectura moderna ejercieron sobre generaciones posteriores de arquitectos especialmente en su archipiélago de origen.

Biografía a cargo de Roger Subirà

Bibliografía

  • GONZÁLEZ PÉREZ, Juan Antonio, Díaz-Llanos/Saavedra, COACTFE, Santa Cruz de Tenerife, 2022.
  • AA VV, Materia contemporánea. Javier Diaz-Llanos y Vicente Saavedra. 50 años de Arquitectura, TEA ESPACIO DE LAS ARTES, Santa Cruz de Tenerife, 2005.

 

Edifícios de Francisco Javier Díaz-Llanos Prion de La Roche

13 edifícios

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