Jardín de la vivienda Taro de Tahíche

César Manrique

1966 - 1969

Teguise, Las Palmas, España

Current denomination: Casa del volcán, Fundación César Manrique

Current denomination: Casa del volcán, Fundación César Manrique

Authors: César Manrique

Dates 1966 1969

Collaborators and details:
Luis Morales Padrón (encargado general de Vías y Obras del Cabildo de Lanzarote) ejecución acondicionamiento burbujas volcánicas antes de construir y plantación de palmeras.

Location: Teguise Las Palmas Canarias España

Address: Calle Jorge Luis Borges 16 - 35507, Teguise (Las Palmas) España

Description

“durante esos momentos de mi nuevo contacto con la lava, me encontré con cinco burbujas volcánicas. Mi asombro colmó mi imaginación, introduciéndome en su interior, colgándome por la higuera que partía de su interior. Dentro de la primera burbuja creía que estaba en otra dimensión […]. Allí mismo y en su interior, supe que podía convertirlas en habitáculos para la vida del hombre, empezando a planificar mi futura casa”.

César Manrique, 1988

Así describe Manrique el improvisado y peculiar origen que tuvo la concepción de su vivienda, a partir de un encuentro directo con el territorio volcánico tras su regreso de Nueva York. Una interpretación arquitectónica de la geología existente busca la integración de la topografía y las formaciones volcánicas para desarrollar su implantación paisajística, surgiendo las formas construidas de las propias condiciones físicas del territorio. Una respuesta vernácula a la vez que avanzada en tiempo, en sintonía con la exposición Architecture Without Architects de Bernard Rudofsky, que tuvo lugar en el MOMA en 1964 y supuso un cambio de mirada en el panorama internacional al reivindicar el valor de las construcciones vernáculas y las transformaciones del territorio por el ser humano.

Manrique interconectó cinco burbujas volcánicas y un jameo, fruto de la erupción de Timanfaya en 1730-1736, mediante galerías excavadas para desarrollar en ellas espacios habitables con cierto carácter primitivo. En torno a las burbujas, se articula una planta superior donde combina recursos de la arquitectura tradicional de Lanzarote con un lenguaje propio del movimiento moderno, reinterpretado desde una sensibilidad vinculada al lugar. Este gesto podría nutrirse de la House of the Future, de Alison y Peter Smithson en 1956, donde se materializa la arquitectura como un continuo en el que el patio como núcleo de la vivienda dialoga con el interior, asomando las estancias al propio jardín. Además, esto llevó a Manrique a diseñar espacios plenamente integrados, donde elementos cotidianos como estanterías, bancos y armarios, así como el propio pavimento, pasan a formar parte de una estructura muraria continua.

Se genera así una relación donde el territorio volcánico forma parte del espacio doméstico como materia física, visuales y recorridos, logrando eliminar los límites convencionales entre interior y exterior. En este límite que actúa de conexión, surgen los jardines del conjunto como elementos de transición, vacíos que materializa como oasis gracias a la presencia de vegetación y agua. La propia vegetación actúa como un elemento arquitectónico capaz de transformar como percibimos el espacio, y establecer diferentes grados de intimidad al jugar con las diferentes alturas de las especies vegetales y su colocación según sus requerimientos.

La influencia de la arquitectura orgánica se refleja, además, en la concepción de los jardines como parte activa del espacio, en los que se ubican piezas de arte integrador. Elementos como el Juguete del viento y el mural cerámico de trencadís, ubicado en el jardín superior, establecen una estrecha relación con los recursos compositivos desarrollados por figuras como Oscar Niemeyer o Roberto Burle Marx, que buscaban diluir los límites entre arquitectura, arte y paisaje. Asimismo, Manrique trasladaría a una escala doméstica las estrategias de integración desarrolladas previamente en su obra los Jameos del agua, continuando la búsqueda de relación constante entre arquitectura y territorio en su proyecto de Lanzarote como obra de arte total. “Taro de Tahíche es una prolongación de mí mismo”, afirmaba Manrique.

María Luisa González García y Álvaro Sánchez García

Vegetación

La presencia vegetal destaca por una amplia selección de especies adaptadas al clima insular, de bajo requerimiento hídrico y gran resistencia. Con especies autóctonas como las palmeras canarias (Phoenix canariensis), drago canario (Dracaena draco),cardón (Euphorbia canariensis),tabaiba (Euphorbia balsamifera), verode (Kleinia neriifolia) y diversas suculentas.

Original use: Use outdoors spacePrivate garden

Photographic album

Bibliography:

  • GÓMEZ AGUILERA, Fernando, “César Manrique, un maestro centenario. Prehistoria futurista”, en Arquitectura Viva 213, 2019.
  • GÓMEZ AGUILERA, Fernando, “La casa del deseo: Medio siglo de Taro de Tahíche, la vivienda única de César Manrique en Lanzarote”, en La Provincia, 6 de octubre de 2018.
  • PÉREZ LUZARDO, José Manuel, Luz en la arquitectura de César Manrique, Academia de Ciencias e Ingenierías de Lanzarote, Colección Discursos Académicos 38, Arrecife, 2010.
  • MARCHÁN FIZ, Simón, Fundación César Manrique, Lanzarote, Axel Menges, Suttgart, 1996.
  • “Lanzarote, un ejemplo para todos”, en Arquitectura 165, septiembre de 1972, págs. 29-38.

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