El movimiento moderno permitió en su momento emancipar la arquitectura de los academicismos históricos en que se encontraba atascada. Fue necesario en un primer momento desprenderse del pasado para mirar hacia el futuro. No obstante, pasados los primeros años de auge innovador, se inició un lenguaje versionado, revisado, que respondía a la necesidad de recuperar el patrimonio, las raíces, la tradición o la historia. Desde esa óptica se entiende este trabajo, en que las obras resultantes se contextualizaron para tener en cuenta las preexistencias ambientales.
En este sentido, invirtiendo la mirada, ahora hacia el pasado desde el presente, caben destacar una serie de obras del panorama arquitectónico contemporáneo español que han seguido los postulados de este otro movimiento moderno contextualizado y demuestran que sigue aún vigente.
Mediante la reinterpretación en clave contemporánea de las estrategias de diseño arquitectónico vernáculo la constante evolución tecnológica que el progreso sigue ofreciendo y las exigencias en lo que a eficiencia energética se refiere para hacer frente a los nuevos retos de emergencia climática, el resultado es óptimo y demuestra la buena salud de la arquitectura española contemporánea, heredera del movimiento moderno.