Le Corbusier en Ahmedabad: los atributos del sitio como arquitectura presentida

Autor: Hernández Vásquez, Luis Guillermo
Data: 2016
Diretor: Armesto, Antonio
Universidade: Universitat Politècnica de Catalunya
Escola o Faculdade: ETSA Barcelona
Departamento: Departament de Projectes Arquitectònics
Fonte: Tesis Doctorales en Red

Resumo

El encuentro entre la arquitectura como acción humana constructora de paisaje sobre la Tierra y la geografía regida por leyes naturales fue concebido por Le Corbusier como una composición en la que enfrentó los atributos visuales de ambas para intensificar el valor plástico de su oposición, lo que ajustó mediante instrumentos arquitectónicos en función de la percepción de ese vínculo. El sitio, realidad concreta a transformar para dar lugar a la arquitectura, revelaba a sus ojos la memoria de una síntesis perceptiva de los sentidos que intervienen en la experiencia espacial, un estímulo a su imaginación que desencadenaba la actuación arquitectónica. Planteó su criterio sobre la relación entre el espacio arquitectónico que ordenaba y lo que lo rodeaba, que consideraba parte de lo que estructuraba con el emplazamiento arquitectónico. Los límites entre esos ámbitos de diferente escala -el de adentro a la medida del hombre y el de afuera a la medida del paisaje, ambos ritmados por los ciclos de la naturaleza – fueron objeto de constantes variaciones en su obra en función de solicitaciones que ese vínculo requería en situaciones precisas, hasta concretarlos como instrumentos moduladores de los valores presentes en el medio circundante. Con estos transformó esos valores envolventes en atributos sensibles del espacio interior mediante la disposición arquitectónica y, en su realización plástica, reveló aquellas presencias sensibles -aunque no visibles- del lugar. Indagamos sobre las relaciones que construyó Le Corbusier entre la presencia física y sensible del sitio -siempre variable- con dos modelos que concibió para ordenar el espacio doméstico a partir de algunos de sus principios, como son los de la fijación de la posición relativa del núcleo de la vida colectiva de la casa en relación con el suelo terrestre, los de disposición de la intervención arquitectónica entre lo que era visible hacia sus cuatro horizontes o los que rigen los mencionados límites que planteó para vincular el orden espacial que confinaba en el interior del volumen construido con lo que había en torno a él. Estos límites, al relacionar cada modelo con sus contactos alrededor, repercutieron en su concepción como instrumentos de relación con el medio: hacia abajo con lo terrestre, hacia arriba con el ámbito cósmico y hacia cada lado con los horizontes -la escena propia de las actividades humanas-. Dos obras construidas por Le Corbusier en la ciudad india de Ahmedabad al despuntar la década del cincuenta del pasado siglo -la residencia para Manorama Sarabhai y la sede para la Asociación de los Hilanderos- son buenos ejemplos de las relaciones que estableció entre situaciones singulares y sus propias reservas: los dos sistemas de principios con los cuales había ordenado el espacio doméstico en su obra previa situando al hombre de diverso modo en relación con el mundo. En ambos proyectos dio lugar a soluciones en las que evidenció las presencias sensibles de los sitios, tanto visibles como no visibles, cuya percepción ordenó y moduló mediante instrumentos propios del oficio, pacientemente afinados en proyectos anteriores no edificados. Son dos proyectos inscritos en el tiempo inmemorial de la tradición, en el legado de la disciplina que cumplió un papel activo en la obra del maestro suizo al constituir el caudal de sus referentes paradigmáticos. Naturalmente que este incluye los instrumentos puestos en práctica, pero también aquellos incorporados como experiencia que, aun sin haber operado en su obra, nos atrevemos a pensar que se encontraban en estado latente en su imaginación, como arquitectura presentida. La extensa producción de Le Corbusier con la que promovió una gran variedad de problemas propios del oficio -y que cabe calificar como abarcadora- adquiere para nuestro trabajo un sentido análogo al que él atribuía a las obras del pasado: como construcciones ejemplares del ejercicio del oficio, como maestras .

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