Iglesia Nuestra Señora del Valle

Fray Francisco Coello de Portugal Acuña, José Enrique Ruiz-Castillo, Ricardo Urgoiti

1967 - 1968

Becerril de la Sierra, Madrid, España

Imágenes:

Denominación actual:

Autoria: Fray Francisco Coello de Portugal Acuña José Enrique Ruiz-Castillo Ricardo Urgoiti

Fechas 1967 1968

Colaboradores y detalle autoría:

Localización: Comunidad de Madrid España

Dirección: Paseo de la Ermita núm.70 - 28490, Becerril de la Sierra (Madrid) España

Memoria

La iglesia se sitúa al sur del núcleo urbano, en el nudo de acceso al mismo por el paseo de la Ermita desde la carretera procedente de Colmenar Viejo en dirección a Collado Mediano y Guadarrama. Con un fondo todavía poco compactado, constituido por una pequeña colonia de chalés y algunos equipamientos públicos, sigue ofreciendo una imagen de gran fuerza escultórica sobre el horizonte grandioso del farallón de la Maliciosa.

Su construcción fue promovida precisamente por un grupo de veraneantes de la Colonia El Tomillar con objeto de cubrir las necesidades espirituales de la población estacional que surgía por entonces con fuerza en el entorno de Becerril. Promotores y arquitectos se plantearon un edificio que resultara «un fruto espontáneo de aquel lugar y de nuestra época».

El emplazamiento fue por tanto determinante a la hora de decidir la morfología del templo y el fondo montañoso se constituyó en su inspirador directo. Si la idea de montaña se asimila a un triángulo, esta forma geométrica es la base de su planta y su volumetría; la primera se conforma mediante la unión por una base virtual de dos triángulos, uno equilátero y otro isósceles, que en la proximidad de sus vértices experimentan una transformación, apuntándose el equilátero y achatándose el isósceles. En la parte regular de ambos se emplazaron los bancos para la feligresía; en el ángulo achatado, el altar, el baptisterio y la sacristía; en el otro extremo, un pequeño coro.

Volumétricamente la iglesia se configura como dos «pirámides-montañas» de diferente altura cuya rotundidad queda suavizada por la cubierta laminar, en paraboloide hiperbólico de pequeña curvatura, que las enlaza con la levedad del pájaro o la hoja que se posa suavemente al decir de los autores. La mayor altura se alcanza, simbólica y lógicamente, sobre el altar.

La modernidad perseguida en el punto de partida se manifiesta en un formalismo evocador del expresionismo abstracto presente en la proa de Ronchamp o en la más cercana iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles de Vitoria con cuya planta la de nuestra Señora del Valle tiene claras concomitancias, aunque la iglesia de Vitoria se resuelva de forma más tradicional en lo que a materiales principalmente se refiere; pero también se refleja en la sugerencia simbólica de la cubierta laminar, que retrotrae a las cubiertas alabeadas de Eero Saarinen en el aeropuerto de ldlewild, de 1962, o a la obra en conjunto de Félix Candela, de quien Enrique Ruiz-Castillo y el fallecido Ricardo Urgoiti fueron admiradores y alumnos directos en México, y con el que se familiarizaron en el diseño, cálculo y ejecución de estas formas estructurales antes de fundar Construcciones Laminares, SL, empresa que colaboraría con el Padre Coello de Portugal en sus diseños de dos iglesias en Torrelavega o de la iglesia madrileña de las Reverendas Madres de la Sagrada Familia.

Ambas cosas, forma y estructura, habían de completarse con el empleo del material moderna por excelencia en los sesenta: el hormigón visto, el cual por otra parte está en plena concordancia con el color y la textura de las montañas. En Nuestra Señora del Valle el hormigón es sometido a tratamientos distintos que cambian su textura, su color, etc., consiguiendo diversificar lo homogéneo: el tono gris verdoso de la cubierta resulta de la proyección de gránulos pizarrosos sobre una base de pintura adherente verde, los muros inclinados se han lavado tiñendo la masa de amarillo –en concomitancia con el ocre de los campos– y las pirámides de borde muestran un despiece en bandas horizontales en coincidencia con las juntas de hormigonado. Adquieren aquéllas además una intense pregnancia al enmarcarse por sendos paños traslúcidos, de nuevo triangulares, subdivididos en bandas oblicuo-verticales que proyectan su luz sobre el presbiterio y el coro; el efecto queda disminuido en la pirámide menor al quedar flanqueada por dos pequeños poliedros laterales, uno de los cuales alberga el acceso. El diseño interior y de los elementos ornamentales se ha adaptado como un guante a las mismas leyes compositivas y matéricas que rigen el conjunto.

En la actualidad el templo ha perdido parte de su fuerza y belleza. No por la obsolescencia de los principios que lo inspiraron sino por la modificación que el viario ha producido en el primitivo asentamiento, así como por mala conservación del edificio y por algunas intervenciones negativas efectuadas en su seno con motivo de las numerosas reparaciones abordadas al hilo de la celebración de los veinticinco años de su consagración.

Equipo redactor Arquitectura de Madrid y Arquitectura y Desarrollo Urbano. Comunidad de Madrid. Revisión y adaptación: Servicio Histórico, Fundación Arquitectura COAM: Alberto Sanz Hernando. Colaboradoras: Margarita Suárez, Beatriz Gutiérrez, Miriam Martín, María José Mier y Silvia Mata

Uso original: Uso religiosoCentro de culto

Reportaje fotográfico: