Comedores universitarios de la Universidad de Navarra

Rafael Echaide Itarte

1967 - 1970

Pamplona, Navarra, España

Imágenes:

Denominación actual:

Autoria: Rafael Echaide Itarte

Fechas 1967 1970

Colaboradores y detalle autoría:

Localización: Navarra España

Dirección: carretera de la Universidad s/n - 31009, Pamplona (Navarra) España

Memoria

Los comedores universitarios son el primer encargo que Echaide tuvo al llegar a Pamplona y el primero que diseñó después de cerrar el estudio que había tenido en Madrid con Ortiz-Echagüe. No es por tanto extraño que Echaide recurriese a una solución similar a la que había empleado Ortiz-Echagüe con tanto éxito para los comedores de la empresa Seat en Barcelona, cuando Echaide ya trabajaba con él. Echaide abre los espacios de los comedores hacia el parque del campus y el río con grades ventanales que ocupan toda la fachada, de modo que la comida sea, también aquí, un tiempo para el descanso.

La estructura vista y pintada en rojo confiere al edificio un aspecto industrial, que hace aún más intenso el contraste con la apertura hacia el jardín y el río. De este modo, se distancia de la estética de los demás edificios que existían hasta entonces en el campus, con acabados pétreos y carácter clásico.

La organización del edificio es muy eficaz: los cuatro comedores se sitúan en la fachada norte del edificio mientras las cocinas y el tren de lavado se alinean en la fachada sur. El acceso a los comedores se produce por el centro de la planta, a través de dos escaleras muy amplias con poca pendiente y con peldaños de gran tamaño que facilitan la organización del acceso.

Desde el exterior, el edificio se descubre entre el arbolado, lo que acentúa el efecto de la gran cubierta metálica. El acceso se produce en diagonal al edificio, a través de un puente, en una visión en escorzo que resalta la sección del edificio, lo que recuerda el prototipo de la Maison Tropicale de Jean Prouvé, realizada en la década de 1950, del que toma incluso la idea de la baranda perimetral.

A comienzo de este siglo, dos de los comedores se reformaron para cambiar el pavimento, los revestimientos cerámicos de las paredes y la iluminación. Como el edificio se planteó siempre para atraer la mirada de los usuarios hacia el parque que, en cierta medida, se “introduce en el comedor”, esa actuación, que ha sido solo epidérmica y en el interior, con no ser muy afortunada, no ha sido especialmente dañina y el edificio conserva toda su fuerza y su eficacia.

José Manuel Pozo